lunes 24 de noviembre de 2008

1. Bosquejos de un primer encuentro

De pronto levantándome súbitamente de mi cama le vi, parecía un personaje de ficción de libros muy sonados. Larga cabellera roja, ojos brillantes y encendidos, una tez cual mármol y sí, lo recuerdo bien, al hablar estoy segura de haberle visto colmillos.

Mi primera reacción fue de miedo y coraje pues alguien entró a asustarme, pero en ese momento había de agradecer a mi hermano y su extensa seguridad pues al momento de gritar oí los pasos de la guardia. ¿Cuál sería mi sorpresa al escuchar que se ahogaban esos pasos? y como si estuviese sumergida en un sueño esta mujer miró sarcásticamente mis intentos de escape, para tan sólo decir:

-Mírame bien, pues mi momento ha llegado, tu familia me conoce bien, pues tu sobrina llevará mi sangre.

Me extrañó su sentencia y la miré confundida, me senté en el suelo y tan sólo alcancé a preguntar, algo trillado, lo sé, pero no se me ocurrió otra cosa, le dije:

-Conozco la línea de sangre y demás genealogías. Ni tú, ni alguien parecido a ti o desconocido para mi figura en la vida de alguien de mi familia. ¿Quién eres y qué deseas?

Se acercó a la ventana y la luz de los faroles de la avenida le iluminaron el rostro con más claridad, sus facciones eran, debo admitir, muy estéticas, muy perfectas, los ojos grandes parecían pintar un color violeta. De nuevo me miró y dijo:

-Deseas un nombre que no durará otra década más, sin embargo te lo diré pues de algún modo podrás llamarme, soy Leonora.
¿Qué deseo? Tan sólo hablar de lo inevitable, deseo que haya testimonio sutil de mi presencia y que en caso de que mi hermana no se atreva y decida que quede muerta su historia, su descendencia conozca sus orígenes y los de los hijos de Oliver.

-Pero Oliver no tiene hijos, su…

-¿Esposa? Lo sé, no puede. Pero los tendrán, eso tú lo verás.

Mi incredulidad me hizo actuar de forma impulsiva me levanté y caminé decididamente hacia la puerta de mi habitación para abrirla y verificar qué había pasado con la seguridad que mi hermano me había puesto tan insistentemente. Pero al abrir me quedé estupefacta, fácil 5 de los hombres que resguardaban la puerta estaban prácticamente congelados, paralizados completamente y casi azules, sí, fui literal, estaban helados. Miré horrorizada a la mujer que estaba conmigo y a punto de echarme a correr, sentí unos brazos delgados que me atrapaban y me llevaban violentamente de nuevo a la habitación. Los ojos de esta mujer ya no eran violetas, eran rojos como su cabello, como el fuego o como la sangre, no lo puedo definir aún.

-Hablar quita tiempo, y el mío es escaso a estas horas de la noche.

Y diciendo esto me tomó por el cuello y me mordió. No recuerdo más que el dolor y el miedo del momento.



Al día siguiente desperté muy débil y cansada, mis sábanas estaban manchadas con mi sangre y frente a mí esperando a que despertara había un hombre que al momento en que me intenté incorporar me acercó un vaso con agua y una bata, me dijo:

-Buenos días, disculpa mi presencia en tu dormitorio, no me quedaré, sólo quería corroborar que despertaras bien, mi nombre es Ethan y si tienes alguna pregunta por favor no dudes en llamarme. Por el momento te dejo, pues no tardan en venir a dejarte el desayuno. Hasta luego.

¡Claro, se fue! Y a ¿dónde lo encontraría? Valiente sueño tuve, pensé. Sin tardanza me metí a bañar pues tendría reunión con mi hermano muy temprano, pues esa misma noche yo viajaría a Madrid, y fue cuando recordé: -Yo tengo que encontrarme con Eliseo de Leija, pero ¿para qué?. Sin hacer caso de mis pensamientos continué con mi día.

Al salir de bañarme, me di cuenta de que lo que paulatinamente me iba pareciendo un sueño algo bizarro producto de alguna película barata durante la noche, era muy real, sí, me estremecí, vi la sangre sobre mi cama y mis ropas y bueno, no me quedó otra más que lavarla, afortunadamente los productos modernos son una maravilla, lo que no, son los estragos en mis manos poco acostumbradas a los químicos, y mi falta de costumbre, además del hecho de que odio dar explicaciones y precisamente tuve que hacerlo cuando pedí el fabuloso detergente y desmanchador, pero eso era mejor a intentar explicar el por qué de las manchas de sangre en mis cosas.

Así fue mi noche y así comenzó mi día.

viernes 10 de octubre de 2008

Fantasma de la Opera

jueves 21 de agosto de 2008

Te Escucho...aunque no me sientas (respuesta al post anterior)


¿A quién pides, hija mía?
¿A quién buscas para liberarte, amor en agonía?

Tus plegarias han sido oídas
y en nombre de mi mayor temor
y más grande devoción de de ayudarte.

Pero estoy atada…
teniendo el mundo para ti.
Por que te destruiría,
No comprenderías antes
de perder cordura.

Sin embargo…
háblame con esas palabras mudas que tanto te destruyen,
hazme comprender lo que entre lágrimas callas,
pues conozco tu fuerza,
he sentido tu esencia y te amo en él, mi Sir.

Sin embargo padeces del duelo
que yo siento a cada siglo que este espacio
nos limita a recordar…
yo atenderé tu súplica,
pero haz por ti…
lo que desde siempre has deseado para ti.

Y deja de temer a la noche,
pues soy parte de las sombras…
deja que el destino te de la estocada
y procede…aceptando lo que viene.

martes 19 de agosto de 2008

"Ráptame"... hasta el fin


¡Ráptame! Oblígame a actuar, destino vano,
que ni la conciencia me limite,
que las sombras no me amedrenten,
que mi motor no sea un miedo al fracaso;

que sea el viento el que me muestre el camino,
el fuego el que incentive mi esencia,
la tierra la que me estabilice,
el agua la que me tranquilice.

Y mi espíritu el único que me hable…

aunque me pierda en el intento,
aunque me ahogue en mi soledad,
aún cuando me queme en las consecuencias,
aún cuando caiga una y otra vez.

El tiempo me ha hecho viajar,
no temo continuar haciéndolo,
no temo a los designios divinos,
no me asalta la idea de que pueda morir,

por que renaceré cuantas veces sea necesario,
ni un fantasma, vampiro o demonio puede herirme de nuevo.
Mientras sea yo la que grite en aullido sordo
para embriagarme en mi propia miseria o gloria.

Me reflejo en ajenos sentires,
para modificar sus energías.
Captúrame como yo a ellos
para no dañarles con mis decisiones.

Llévame lejos, sácame de aquí a la fuerza,
mientras mi albedrío me dicta
que no pondré resistencia,
pues mi voluntad así me obliga.

Quiero volar y dejar de ser, para reconstruirme.
Mas no podré, si mi realidad me ata a una constante
que me sobrepasa en remordimientos.

Amedrenta mi temor, ¡oh! destino vano,
y fúgate con mi alma en manos.

jueves 7 de agosto de 2008

Vidas antes de que llegaras, días después de que saliste de nuevo de mi...

Y es quizá tu inconstancia lo que me hace sentir que camino sobre el precipicio.
Tal vez tan sólo saber que realmente no existes, pues siempre te negaste.
Pero duele que a pesar de ser una efímera imágen tengas un lugar tan seguro y dentro de mi...
por que no te dejaría ir tan fácil, pero eso a tí no te mueve.

Sin embargo te extraño y eso es inevitable,
sin embargo me dueles y eso es irremediable,
pero me trago el dolor para recordar que poco te importa.

Y es quizá lo que callas lo que jamás nos unirá.
Y es tal vez que tu ausencia comienza a llenar mi vacío...
no sabes lo que daría por que ocupe también tu lugar.

Pues la sombra cubre mi rostro y me dueles cada día más...
pero ni eso te mueve a preguntar...

viernes 11 de julio de 2008

Desde la torre inexistente...


Hoy nuevamente le vi a través de esta ventana,
Lloraba mientras caminaba con sus amigos,
no lloraba de dolor, era rabia lo que vi en su mirada.

Me inquieté, quize ir a buscarle...
quize ir a abrazarle, pero me contuve,
esa historia no tiene un final conmigo,
no existe siquiera un inicio en donde yo exista.

Pero sin tan solo supiera, si tan solo sintiera,
si acaso lo creyera, le amo...
sin embargo, voltea la mirada y yo me escondo.
No quiero que me vea, y se espante...
dicen que no existo, dicen que mi ser es monstruoso,
dicen pero no es verdad, por que me esta doliendo.

Corro por los pasillos de la torre, subo a lo alto en donde puedo verle entrar a los establos,
sale a paso corto en compañia de sus guardias, y grito al viento que desde que le he conocido
saboreo la dulce senacion de la vida, y aspiro el aroma que creí inexistente en cada flor.

Guardo silencio, palabras ridículas salieron de mis labios...
su caballo se detiene, baja de él... voltea la cebeza y siento como sus ojos me atraviezan.

Sonríe, baja la mirada y siento de alguna manera su respuesta,
pero temo interpretarla. Sube y a galope se va.

La noche cae y ella no vuelve. Los días pasan, y me he dado cuenta de que no existí jamás.
De que eran ciertas las leyendas sobre mí.

Desaparezco, pero ella va conmigo...

Pues igualmente es una leyenda.

martes 13 de mayo de 2008

Abandono....


Esta casa me atrapó,

la maldición envenena mi sangre,

mi mente se ofusca,

mis ojos no ven con claridad.

Los contornos no brillan,

jalan la luz que puedo ver alrededor,

me aprietan, me tiran,

me revuelcan en mi pesar.

Mi alma se da cuenta del engaño,

se alerta, busca salidas,

despierta, grita auxilio…

…pero los gritos se ahogan…

Estoy enferma,

no hay música, ni historias,

no hay conciencia, no hay voces,

no hay caminos que me salven.

Estoy sola, no quiero arrastrar a nadie mas,

he de fingir noche a noche humanidad,

por quienes tienen vida por delante,

mi desesperanza no debe tocarles.

Un momento…

un viento esparce un poco de luz,

mas no quiero esperanzarme,

la vanalidad llena de vacío mi propósito.

Las lágrimas no salen de mi,

el don oscuro al que me niego,

me ha impedido llorar,

pero aún conservo el dolor mortal.

Mi fe me ha abandonado…

no se resucita a los muertos

yo…acabo de morir…

y viviré a través de otros,

tras una máscara de feliz humanidad.

“No soy fuerte ni valiente, sólo quien murió en batalla”